Proceso de formación

El Espíritu de Dios – Gracia y libertad

Es Dios mismo quien llama a la vida consagrada y quien, a través de la acción de su Espíritu, actúa en lo más secreto del corazón, por eso es fundamental reconocer su presencia y su acción en los diferentes momentos.

Reconocer la primacía de la acción de Dios implica dar una prioridad efectiva a la adoración, a la lectio divina, a la celebración de la Eucaristía y a la oración como fundamentos de la pedagogía espiritual, gracias a los cuales Dios obra la purificación del corazón y el crecimiento en la santidad.

 Si crees que Dios te puede estar llamando a la vida religiosa como sacerdote o hermano y deseas más información sobre nuestra forma de vida, por favor contacta a nuestro Promotor Vocacional:

206515_122285864516311_2876929_nFray Alberto M. Wernly OP
Combate de San Lorenzo 541
T4000 CAO – Tucumán
(0381) 430-2111
vocaciones@op.org.ar


Período de discernimiento

Si deseas ingresar a la Orden te proponemos un itinerario progresivo de discernimiento que, teniendo en cuenta la situación concreta de cada uno, contempla principalmente:

  • el fortalecimiento del propósito de vida cristiana auténtico que aspire a la santidad, integrando oración y práctica sacramental, dirección espiritual, responsabilidad en la familia, en los estudios y trabajo, formación doctrinal adecuada y compromiso apostólico;
  • un conocimiento de nuestro modo de vida y predicación;
  • un proceso de maduración personal.

Después de un tiempo de contacto regular con alguna de nuestras comunidades, si se dan signos positivos de vocación dominicana y un propósito sincero de compromiso con un itinerario de discernimiento y maduración en vistas a un posible ingreso a la Orden, el fraile que lo ha guiado hasta ese momento lo presenta al Encargado del Prenoviciado, quien indicará los pasos a dar en vistas a su incorporación al Prenoviciado.

 

Prenoviciado

El Prenoviciado es un período de preparación humana y espiritual que tiene por finalidad disponer gradualmente a los aspirantes para el ingreso a la Orden. Se orienta a favorecer el discernimiento, tanto por parte de la Orden como de los mismos aspirantes, para la decisión de ingreso al Noviciado. Esta etapa tiene un carácter flexible en cuanto a modalidad y extensión de acuerdo a las circunstancias del prenovicio, por lo que el acompañamiento personal es lo primordial.

 Los elementos fundamentales de esta etapa son:

  • una profundización en el conocimiento de la propia persona y en la correcta valoración de sus posibilidades y limitaciones;
  • una experiencia de vida comunitaria; una iniciación a la vida de oración propia de la Orden;
  • una catequesis referida a los puntos fundamentales de la fe y de la moral cristiana;
  • una presentación de la vocación dominicana en el marco más amplio de la vocación religiosa y de la vida y misión de la Iglesia.

 

El Noviciado

El Noviciado constituye la primera etapa de la integración institucional en la Orden, durante la cual quienes ingresan son conducidos a conocer, experimentar y asimilar las exigencias fundamentales de la vocación dominicana, mientras que la Orden puede comprobar sus propósitos y aptitudes.

Durante el Noviciado, los novicios reciben una adecuada formación religiosa y dominicana. Se trata ante todo de la iniciación a un modo peculiar de vida, por lo que será prioritario:

  • al aprendizaje de una vida espiritual auténtica, marcada por la adquisición de actitudes y comportamientos evangélicos, y enraizada en la escucha de la Palabra de Dios y la oración personal y litúrgica;
  • al aprendizaje de la vida común vivida en el seno mismo del convento de Noviciado, donde los novicios son invitados a descubrir las riquezas y las dificultades de la vida fraterna y a tomar parte y comprometerse en ella con responsabilidad;
  • a la profundización en el conocimiento y amor a Santo Domingo y a una iniciación en la tradición espiritual de la Orden.

Para el cumplimiento de estos objetivos específicos es necesario el aprendizaje de la disciplina del silencio y de la celda, que en esta primera etapa reclaman un ambiente especial de retiro.

Una vez completado el Noviciado, el novicio hace normalmente la profesión religiosa.

 

El Estudiantado

El período del estudiantado se extiende, para los frailes clérigos, desde la profesión simple hasta la ordenación presbiteral y la conclusión de los estudios institucionales. Los frailes estudiantes son asignados después del Noviciado al convento de Tucumán para realizar sus estudios de filosofía y posteriormente al de Buenos Aires para los de teología.

El carácter progresivo de la formación deberá manifestarse claramente a lo largo de esta etapa, durante la cual los hermanos tendrán gradualmente participación más plena en la vida de la comunidad, mayor capacidad de iniciativa y un ámbito más amplio de responsabilidad.

El estudio, durante estos años, no se limita al académico-institucional, sino que incluye otros ámbitos y temas. Los Maestros de Estudiantes promoverán en los hermanos la lectura y el estudio de documentos de la Orden y del Magisterio de la Iglesia, como así también de obras de espiritualidad, de teología de la vida religiosa y del sacerdocio y de diversos temas de actualidad pastoral. Animarán también a realizar estudios que respondan a sus vocaciones y talentos propios, incluyendo idiomas y artes.

Durante el tiempo del Estudiantado, los frailes estudiantes se irán iniciando al apostolado de manera prudente y progresiva, según las condiciones particulares de cada uno. Normalmente dedicarán un tiempo más prolongado durante el verano a alguna experiencia pastoral.

 

Los hermanos cooperadores

Los hermanos cooperadores son parte integrante de la Orden con una vocación específica al servicio de una misma misión. Por eso su formación atiende tanto a los elementos comunes con los hermanos clérigos cuanto a los específicos.

Se propondrá, en cada caso, un programa particular que deberá tener en cuenta:

  • un itinerario espiritual de crecimiento y maduración en la vocación religiosa dominicana en sus diversas dimensiones;
  • una formación intelectual adecuada, en lo posible con alguna certificación;
  • algún tipo de capacitación que posibilite un servicio determinado, sea al interior de la comunidad o en algún ámbito de la pastoral.

 

Los ministerios y las órdenes

La preparación al ministerio presbiteral comporta elementos específicos que permitan a los hermanos configurarse vitalmente con Jesucristo y participar de su caridad pastoral, a ejemplo de santo Domingo. La formación sacerdotal tiene diversas dimensiones, humana, espiritual, intelectual y pastoral, en las que los hermanos maduran armónicamente a lo largo de todo el itinerario de formación.

El ministerio del lector, estrechamente vinculado a la Sagrada Escritura y a la catequesis, es una instancia importante de aprendizaje para el ministerio de la predicación del futuro pastor. El acolitado, vinculado íntimamente al Cuerpo de Cristo, dispone a los hermanos para el servicio en la comunidad litúrgica de los fieles.

Una particular relevancia adquiere la formación de los diáconos. La finalidad de esta etapa es la identificación con Cristo, Siervo y Pastor, mediante la participación creciente en tareas pastorales propias.

Los hermanos que reciban las órdenes sagradas han de comprender y asimilar en profundidad el carácter clerical de la Orden, en íntima conexión con la consagración a Dios por la profesión religiosa. Se ayuda a los hermanos que han de ser ordenados a profundizar en esta relación, en orden a integrar la vida religiosa y el ministerio sacerdotal en la unidad de la vocación dominicana. También se los acompaña, de manera particular, en la preparación para el ejercicio concreto del ministerio, de modo especial para la celebración de los sacramentos de la Eucaristía, de la Penitencia y de la unción de los enfermos.